México ha puesto en marcha una iniciativa climática orientada a acelerar su transición hacia la neutralidad de carbono, con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y una previsión de movilizar alrededor de 115 millones de dólares en financiación.
Además de reducir la dependencia de los combustibles fósiles, la iniciativa pretende impulsar la innovación, fortalecer la competitividad económica y avanzar hacia el objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono en 2050 mediante una transición energética progresiva y sostenible.